CARLOS FUENTES EN LA ÚLTIMA FRONTERA
FERNANDO VALLS
Este artículo es de la autoría del reconocido crítico español Fernando Valls Guzmán quien gentilmente me permite su uso. (Valls es Vicepresidente de la Sociedad de Críticos Literarios de España. Es Profesor en las Universidades de Barcelona (España) y Berlín (Alemania). El artículo fue publicado en www.nalocos.blogspot.com
Sin más rodeos, les invito a gozar este interesante punto de vista.
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A Carlos Fuentes solo lo vi una vez en persona
el año pasado, en Barcelona, bajando la escalera de la librería La Central de la
calle Mallorca. Pero cuando yo era joven leí casi todos sus libros, como me
ocurrió con los demás autores del llamado boom. Me interesaron, sobre
todo, algunos de los primeros, como La región más transparente
(1958), La muerte de Artemio Cruz (1962; que reeditó la Biblioteca
Básica Salvat, con prólogo de José Donoso), Cambio de piel (1967), las
recopilaciones de relatos que publicó Alianza y Salvat, con los títulos de
Cuerpos y ofrendas (1972), acompañadas por un prólogo de Octavio Paz, y
Chaac Mool y otros cuentos (1973), prologado también por Donoso, además
del ensayo dedicado a La nueva novela hispanoamericana (1969), que
apareció, como otros libros suyos, en la entonces imprescindible editorial
Joaquín Mortiz, de México. Después, a finales de los setenta, durante el
servicio militar, en interminables y constantes guardias, leí Terra
nostra (1975), más por empeño que con satisfacción. Y la verdad es que el
resto de sus libros, aquellos que fui leyendo entonces, me interesaron
bastante menos. No en vano tengo la impresión de que ha sido uno de los
escritores hispánicos más sobrevalorados de estas últimas décadas, pero también
uno de los que más poder han ostentado. Y, sin embargo, me parece que no ha sido
demasiado apreciado por los narradores que han ido apareciendo a partir de 1980,
quienes se han decantado más bien por Juan Rulfo, Juan José Arreola, Augusto
Monterroso u Octavio Paz, por no salir de México. A pesar de todo ello obtuvo
todos los premios habidos y por haber, e intercambió elogios desmedidos y
favores con otros narradores, críticos y periodistas influyentes. En las últimas
décadas ese era el terreno en el que mejor se desenvolvía. Alguien que conozca
bien la materia debería explicarnos por qué.
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