viernes, 10 de mayo de 2013

TRES FLORES Y UN NIÑO: CUENTO DE LUPITA QUIRÓS ATHANASIADIS.


   Este relato resulta sumamente fresco por la forma desnuda como trata la narradora la realidad cotidiana de personas de clases sociales diferentes que tienen por morada nuestro país.
   Por un lado, nos encontramos a Aquilino, un niño Kuna, quien junto a su padre acompaña a un acaudalado hombre de negocios en sus momentos de entretenimiento dedicados a la cacería, mientras que su madre se prepara para traer un nuevo miembro a la familia en medio de la pobreza; y, en un tercer plano, tenemos a Lucrecia, la esposa del empresario, quien vive en la cúpula del protector cristal del dinero, en un mundo ficticio en el cual espera que su marido retorne a casa contando las singulares hazañas sobre la caza, aunque ya sabe que los actos protagónicos se le deben a Calacho, el padre de Aquilino.
    El niño, en un lugar del bosque, espera la llegada de su padre y su patrón; muestra preocupación, porque sabe que en su casa es indispensable frente a la situación generada por el estado de su madre.  Sin embargo, se mantiene taciturno en espera de que los hechos se desarrollen; él tan solo es un elemento dentro de la escena de su mundo. 
   Aquilino es, no obstante, un personaje singular, obedece y calla los caprichos de su patrona; y, además, practica el hábito del ahorro y demuestra amor por la lectura, factores que nos permiten augurar un futuro más prometedor para él. 
   Mientras esperaba  en el bosque, con hambre, ve tres hermosas flores que toma y se las lleva cuando su padre y su jefe retornan y preparan el invento para convencer a doña Lucrecia de las habilidades de cazador que tiene el interesado marido. 
    Las tres flores van a cobrar un papel protagónico dentro del relato, puesto que la primera se la regala Aquilino a doña Lucrecia, una señora dueña de todo, pero que no puede evitar un feliz sentimiento al sentirse obsequiada de tan humilde, pero hermosa manera. 
    La segunda flor le fue robada a Aquilino cuando iba a ver a su madre parturienta.  Sin embargo, continuó su camino sin detenerse a ver el final del Cobra, quien le robó y fue acabado a tiros por la policía. 
   Al fin, Aquilino llega al Hospital Santo Tomás, regala su tercera flor a su madre, quien estaba feliz al tener a su primera hija después de cuatro varones.  Al salir del hospital, Aquilino ve en el periódico al Cobra, su asaltante, con la tercera flor sobre su pecho. El relato, entonces, cobra un interesante matiz pues el niño dentro de su sencillez y de sus limitaciones, supo hacer feliz a doña Lucrecia, quien, a pesar de su cómoda posición carecía de este tipo de detalles; hizo feliz a su madre después del parto y, con la tercera flor, podemos imaginarnos que mitigó el dolor de la madre del Cobra frente al dolor del hijo muerto.

CAMBIO CLIMÁTICO Y AMBICIONES: CAUSAS, CONSECUENCIAS, REALIDAD.

   Este es un mensaje para todos los "terrícolas", habitantes del planeta tierra:
   El cambio climático es totalmente justo: tenemos los mismos derechos y los mismos deberes; nos invita a una vida más modesta (NO TODO ES DINERO). 
   Nos recuerda a cada momento que tenemos un solo lugar para vivir (LA TIERRA),… una sola casa. 
     Si la acabamos de destruir, ni con todo el dinero imaginable por la mente humana, habrá a quién sobornar.
    Antes de que la tierra se acabe, nos habremos acabado los humanos.
   Nos estamos extinguiendo por calor, por falta de agua, producto de nuestras desmedidas ambiciones.
    Si no hacemos algo, tal vez alguna vez este mensaje lo leerá otra especie, o se interpretará en otra galaxia. 

miércoles, 8 de mayo de 2013

CARDENAL GIOVANNI BATISTA RE EN PEÑA BLANCA. AGOSTO DE 2008.












ESTATUDOS ACUEDUCTO RURAL DE PEÑA BLANCA.


Peña Blanca, 8 de mayo de 2013


E.       S.       M.

                              Mediante la presente les notificamos que les estamos haciendo entrega de una copia de los Nuevos Estatutos de Funcionamiento del Acueducto Rural de Peña Blanca,
          Les recordamos que los mismos son de estricto cumplimiento, en función de que son producto de una Asamblea en la cual participaron todas las partes interesadas, además de que están respaldados por la Resolución 028 de 31 de enero de 1994 y por el Decreto Ejecutivo N°40 de 18 de abril de 1994.








lunes, 6 de mayo de 2013

LAS ABREVIACIONES EN LOS CHATS.

LAS ABREVIACIONES Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA COMUNICACIÓN

(Tomado textualmente de  La ortografía de la lengua española. México: Editorial Planeta Mexicana. 2011.  Págs, 585-586),
 "El lenguaje utilizado en los chats y en los mensajes cortos de telefonía celular o móvil es tal vez, en la actualidad, el más proclive a la proliferación indiscriminada de todo tipo de abreviaciones.  Contrariamente a lo que sucede con los textos discursivos de carácter general, a los que los nuevos soportes electrónicos proporcionan un espacio prácticamente ilimitado, en el caso de los mensajes de telefonía móvil, tanto las dimensiones del soporte (con teclados y pantallas reducidos) como la restricción a un número limitado de caracteres por mensaje justifican que se recurra muy a menudo a las abreviaciones gráficas.  Además, en los dos contextos comunicativos mencionados, la inmediatez que preside en todo momento una comunicación que, aún siendo escrita, se halla próxima a los códigos de la oralidad exige la máxima premura en la materialización del mensaje.
    Curiosamente, muchas de las características de las abreviaciones empleadas por los usuarios de estos modernos medios de comunicación, por lo general personas muy jóvenes o con un talante innovador o transgresor, muestran claras similitudes con los sistemas primigenios de abreviación.  Así, por ejemplo, al igual que en latín las iniciales de las fórmulas habituales y repetidas generaban siglas (como el epitafio frecuente S V T L por sit uobis terra leuis "que la tierra te leve"), en la actualidad las expresiones fijas y recurrentes usadas en la comunicación interpersonal se abrevian en estos nuevos medios de comunicación por el mismo procedimiento, con la única diferencia de que prescinden enteramente de los espacios y se escriben en minúscula (letra no marcada en este contexto comunicativo y la más fácilmente disponible, pues, a diferencia de la mayúscula, no exige ser previamente seleccionada por el usuario:  tqm te quiero mucho, asc por al salir de clase, nls por no lo sé, tvl por te veo luego.
   Asimismo, las abreviaciones de palabras en estos ámbitos prescinden de modo casi sistemático de las vocales, dando lugar  a una suerte de abreviaturas por contracción que, de manera similar a los primitivos sistemas de escritura, mantienen solo la estructura consonántica: dnd por dónde, tjt tarjeta, hcr por hacer, etc.  Como es lógico en un sistema en el que el ahorro de caracteres constituye a menudo una prioridad y en el que los usuarios comparten el principio básico de que cualquier palabra puede ser abreviada, no se emplea ningún tipo de signoo adicional para marcar las abreviaciones.
   Teniendo en cuenta el aspecto lúdico y transgresor asociado a estos registros, es especialmente significativo en ellos el uso de abreviaciones que incluyen cifras, letras y símbolos para representar la secuencia fónica a ellos asociada: to2 por todos, q3 por cutres, q por qué, qué honda, d+ por demás.
    Las abreviaciones acuñadas para su uso en chats y en mensajes cortos tienen restringido su empleo a ese ámbito y no deben trasladarse a la lengua general, por lo que no son objeto de regulación ni sistematización por parte de la ortografía. 

miércoles, 24 de abril de 2013

LEY DEL DÍA DEL ESCRITOR Y DE LA ESCRITORA EN PANAMÁ


Ley Nº 14
De 7 de febrero de 2001
Que declara el 25 de abril de cada año, Día de la Escritora y del Escritor Panameños y crea la Condecoración Rogelio Sinán
LA ASAMBLEA LEGISLATIVA
DECRETA:

Artículo 1. Se declara el 25 de abril de cada año Día de la Escritora y del Escritor Panameños, en conmemoración del natalicio del insigne literato panameño Rogelio Sinán.

Artículo 2. El Día de la Escritora y del Escritor Panameños será una fecha cívica y se celebrará en todo el territorio nacional. Esta celebración estará orientada a resaltar la literatura panameña, así como la vida y obra de las escritoras y de los escritores panameños.

Artículo 3. El Ministerio de Educación, el Instituto Nacional de Cultura, los centros educativos oficiales y particulares, así como los centros de enseñanza superior, garantizarán el cumplimiento de la disposición anterior y colaborarán en la organización de actividades orientadas a resaltar el aporte cultural y literario de escritoras y de los escritores panameños.

Artículo 4. Se crea una condecoración nacional denominada Rogelio Sinán, que será otorgada cada dos años por el Órgano Ejecutivo a una escritora o a un escritor seleccionado por su trayectoria y méritos literarios y humanos.

Artículo 5. La condecoración aludida en el artículo anterior será reglamentada por el Órgano Ejecutivo a través del Ministerio de Educación.

Artículo 6. Se crea el Consejo Nacional de Escritoras y de Escritores de Panamá, cuya directiva provisional por dos años estará integrada por una escritora o un escritor designado por cada una de las siguientes instituciones:
1. Ministerio de Educación.
2. Instituto Nacional de Cultura.
3. Academia Panameña de la Lengua.
4. Universidad de Panamá.
5. Universidad Tecnológica de Panamá.
6. Universidad Autónoma de Chiriquí.
7. Universidad Santa María la Antigua.
8. Universidad Especializada de las Américas.

Articulo 7. Las funciones del Consejo Nacional de Escritoras y de Escritores de Panamá serán las siguientes:
1. Organizar, conjuntamente con el Ministerio de Educación, las actividades del Día de la Escritora y del Escritor Panameños, así como otras actividades tendientes a resaltar la vida y obra de los escritores nacionales.
2. Seleccionar y recomendar al Órgano Ejecutivo a la escritora o al escritor merecedor de la Condecoración Rogelio Sinán.
3. Impulsar iniciativas de apoyo al trabajo creativo de la escritora y del escritor, tanto de índole docente, editorial y comunicativa, como legal, social y económica.
4. Promover la creación de la Casa de la Escritora y del Escritor
5. Establecer y aprobar sus estatutos y sus reglamentos internos, los cuales serán presentados para su refrendo a la Junta Directiva del Instituto Nacional de Cultura.
6. Diseñar la Condecoración Rogelio Sinán.

Artículo 8. Esta ley comenzará a regir desde su promulgación.
COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE.

Aprobada en tercer debate, en el Palacio Justo Arosemena, ciudad de Panamá, a los 31 días del mes de diciembre del año dos mil.
El Presidente,
Laurentizo Cortizo Cohen
Secretario General,
José Gómez Núñez
ORGANO EJECUTIVO NACIONAL – PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA PANAMÁ, REPÚBLICA DE PANAMÁ, 7 DE FEBRERO DE 2001.

MIREYA MOSCOSO
Presidenta de la República

DORIS ROSAS DE MATA
Ministra de Educación

martes, 9 de abril de 2013

DÍA MUNDIAL DEL IDIOMA ESPAÑOL: 23 DE ABRIL


ALOCUCIÓN
DÍA DEL IDIOMA

          El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Idioma Español.  La fecha concuerda con el deceso de la más egregia pluma de las letras hispánicas, don Miguel de Cervantes Saavedra, autor de la célebre novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.

          Sin lugar a dudas, la fecha resulta propicia para reflexionar sobre la importancia que el español tiene en el siglo XXI, al grado que, con fundamento incuestionable, ha afirmado el Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua Española, don Humberto Morales, que en unos cuarenta años será el idioma más hablado en los Estados Unidos.

          Hoy, son muchos los países en los que  el español es la lengua materna; aunque ninguno puede atribuirse la exclusividad en su uso, su manejo, su conocimiento ni sus cuidados. El español es de todos los que lo hablamos. 

Por ello, sus normas tienen cierto nivel de plasticidad que le permiten al español adaptarse a las condiciones de todos los hispanohablantes; el español que hablamos los panameños, pese a sus rasgos distintivos, no resulta ni mejor ni peor que el que se habla en España o en Argentina; es solo una variante; tal vez diferente a las particularidades de los argentinos o las de los españoles, pero con la capacidad indisoluble de resolver las diferencias a través del concepto de unidad.

          Otro aspecto, que debemos reconocer es que nuestro idioma no es una lengua muerta.  Es un idioma vivo sometido a cambios y movimientos que permiten su continuidad, convirtiéndose en el continente del pensamiento de pueblos diversos con características sui generis.

          Que tan significativa fecha sirva para inmiscuirnos en la esencia de su realidad, como instrumento de unión entre todos los pueblos hispanohablantes, como vaso en el cual ha sido depositada nuestra sustancia general y particular. 

Velemos por el buen uso del idioma, cultivemos sus formas y, sobre todo, sintamos la alegría del bullir de la unidad hispánica en nuestras venas.

viernes, 15 de febrero de 2013

CORTÁZAR Y RAYUELA: NEGANDO EL OLVIDO

Julio Cortázar (1914-1984)
    La literatura hispanoamericana tiene hitos significativos; entre los mismos, Julio Cortázar (argentino nacido en Bélgica) nacido el 26 de atos de 1914.  Muere en París el 12 de febrero de 1984.
        Como si fuera poco, este mes de febrero se cumplen 50 años de la aparición de su gran novela, Rayuela. Ante este hecho, el reconocido escritor nicaragüense,  Sergio Ramírez nos dice:

    “Este mes de febrero se cumple medio siglo de la aparición de Rayuela, publicada en Buenos Aires por la Editorial Sudamericana. Julio Cortázar, que ya el año que viene alcanza el siglo, tenía entonces cincuenta años de edad, con lo que podemos decir que la novela más experimental, novedosa y provocadora que se escribió en los tiempos del boom, fue la obra de un viejo que nunca dejó de crecer, siempre de atrás hacia delante, botando años por el camino hasta quedarse en una figura de adolescente que se va haciendo niño, como aquel personaje de William Faulkner en Desciende, Moisés.
Para los nostálgicos del Club de la Serpiente, que junto con sus miembros originales surgidos en las páginas de Rayuela aprendimos a despreciar el orden establecido y a ver el mal gusto delictivo que había en apretar el tubo de pasta dentífrica desde abajo, no deja de ser una ofensa el silencio casi completo que se cierne sobre este aniversario.
He contado en Internet las referencias que hay sobre artículos de prensa para recordar el fasto, y no pasan de cinco o seis. ¿Será que envejeció Rayuela junto con todos nosotros? Supongo que no, y me consuelo diciendo que a lo mejor se trata más bien de otro clásico olvidado.” http://www.elboomeran.com/blog-archivo/7/sergio-ramirez/2/2013/
    Para recordar a Cortázar, me permito compartir dos textos de él: El poema Los amigos y el cuento Casa tomada.
LOS AMIGOS

En el tabaco, en el café, en el vino,
al borde de la noche se levantan
como esas voces que a lo lejos cantan
sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino,
dióscuros, sombras pálidas, me espantan
las moscas de los hábitos, me aguantan
que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído,
y los vivos son mano tibia y techo,
suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra,
de tanta ausencia abrigará mi pecho
esta antigua ternura que los nombra.
CASA TOMADA

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia.
Nos habituamos Irene y yo a persistir solos en ella, lo que era una locura pues en esa casa podían vivir ocho personas sin estorbarse. Hacíamos la limpieza por la mañana, levantándonos a las siete, y a eso de las once yo -le dejaba a Irene las últimas habitaciones por repasar y me iba a la cocina.
Almorzábamos a mediodía, siempre puntuales; ya no quedaba nada por hacer fuera de unos pocos platos sucios. Nos resultaba grato almorzar pensando en la casa profunda y silenciosa y cómo nos bastábamos para mantenerla limpia. A veces llegamos a creer que era ella la que no nos dejó casarnos.
Irene rechazó dos pretendientes sin mayor motivo, a mí se me murió María Esther antes que llegáramos a comprometernos. Entramos en los cuarenta años con la inexpresada idea de que el nuestro, simple y silencioso matrimonio de hermanos, era necesaria clausura de la genealogía asentada por los bisabuelos en nuestra casa. Nos moriríamos  allí algún día, vagos y esquivos primos se quedarían con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos; o mejor, nosotros mismos la voltearíamos justicieramente antes de que fuese demasiado tarde.
Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio. No sé por qué tejía tanto, yo creo que las mujeres tejen cuando han encontrado en esa labor el gran pretexto para no hacer nada. Irene no era así, tejía cosas siempre necesarias, tricotas para el invierno, medias para mí, mañanitas y chalecos para ella. A veces tejía un chaleco y después lo destejía en un momento porque algo no le agradaba; era gracioso ver en la canastilla el montón de lana encrespada resistiéndose a perder su forma de algunas horas. Los sábados iba yo al centro a comprarle lana; Irene tenía fe en mi gusto, se complacía con los colores y nunca tuve que devolver madejas. Yo aprovechaba esas salidas para dar una vuelta por las librerías y preguntar vanamente si había novedades en literatura francesa. Desde 1939 no llegaba nada valioso a la Argentina.
Pero es de la casa que me interesa hablar, de la casa y de Irene, porque yo no tengo importancia.
Me pregunto qué hubiera hecho Irene sin el tejido. Uno puede releer un libro, pero cuando un pulóver está terminado no se puede repetirlo sin escándalo. Un día encontré el cajón de abajo de la cómoda de  alcanfor lleno de pañoletas blancas, verdes, lila, Estaban con naftalina, apiladas como en una mercería;  no tuve valor de preguntarle a Irene qué pensaba hacer con ellas. No necesitábamos ganarnos la vida, todos los meses llegaba la plata de los campos y el dinero aumentaba. Pero a Irene solamente la entretenía el tejido, mostraba una destreza maravillosa y a mí se me iban las horas viéndole las manos como erizos plateados, agujas yendo y viniendo y una o dos canastillas en el suelo donde se agitaban  constantemente los ovillos. Era hermoso.
Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña.
Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y más allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y al baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse; Irene y yo vivíamos siempre en esta parte de la casa, casi nunca íbamos más allá de la puerta de roble, salvo para hacer la limpieza, pues es increíble cómo se junta tierra en los muebles. Buenos Aires ser! una ciudad limpia, pero eso lo debe a sus habitantes y no a otra cosa. Hay demasiada tierra en el aire, apenas sopla una ráfaga se palpa el polvo en los mármoles de las consolas y entre los rombo! de las carpetas de macramé; da trabajo sacarlo bien con plumero vuela y se suspende en el aire, un momento después se deposita de nuevo en los muebles y los pianos.
Lo recordaré siempre con claridad porque fue simple y sin circunstancias inútiles. Irene estaba tejiendo en su dormitorio, eran las ocho de la noche y de repente se me ocurrió poner al fuego la pavita del mate. Fui por el pasillo hasta enfrentar la entornado puerta de roble, y daba la vuelta al codo que llevaba a la cocina cuando escuché algo en el comedor o la biblioteca. El sonido venía impreciso y sordo, como un volcarse de silla sobre la alfombra o un ahogado susurro de conversación. También lo oí, al mismo tiempo o un segundo después, en el fondo del pasillo que traía desde aquellas piezas hasta la puerta. Me tiré contra la puerta antes de que fuera demasiado tarde, la cerré de golpe apoyando el cuerpo; felizmente la llave estaba puesta de nuestro lado y además corrí el gran cerrojo para más seguridad.
Fui a la cocina, calenté la pavita, y cuando estuve de vuelta con la bandeja del mate le dije a Irene:
-Tuve que cerrar la puerta del pasillo. Han tomado la parte del fondo.
Dejó caer el tejido y me miró con sus graves ojos cansados.
-¿Estás seguro ?
Asentí.
-Entonces -dijo recogiendo las agujas- tendremos que vivir en este lado.
Yo cebaba el mate con mucho cuidado, pero ella tardó un rato en reanudar su labor. Me acuerdo que tejía un chaleco gris; a mí me gustaba ese chaleco.
Los primeros días nos pareció penoso porque ambos habíamos dejado en la parte tomada muchas cosas que queríamos. Mis libros de literatura francesa, por ejemplo, estaban todos en la biblioteca. Irene extrañaba unas carpetas, un par de pantuflas que tanto la abrigaban en invierno. Yo sentía mi pipa de enebro y creo que Irene pensó en una botella de Hesperidina de muchos años. Con frecuencia (pero esto solamente sucedió los primeros días) cerrábamos algún cajón de las cómodas y nos mirábamos con tristeza.
-No está aquí.
Y era una cosa más de todo lo que habíamos perdido al otro lado de la casa.
Pero también tuvimos ventajas. La limpieza se simplificó tanto que aun levantándose tardísimo, a las nueve y media por ejemplo, no. daban las once y ya estábamos de brazos cruzados. Irene se acostumbró a ir conmigo a la cocina y ayudarme a preparar el almuerzo. Lo pensamos bien, y se decidió esto: mientras yo preparaba el almuerzo, Irene cocinaría platos para comer fríos de noche. Nos alegramos porque resulta molesto tener que abandonar los dormitorios al atardecer y ponerse a cocinar.
Ahora nos bastaba con la mesa en el dormitorio de Irene y las fuentes de comida fiambre.
Irene estaba contenta porque le quedaba más tiempo para tejer. Yo andaba un poco perdido a causa de los libros, pero por no afligir a mi hermana me puse a revisar la colección de estampillas de papá, y  eso me sirvió para matar el tiempo. Nos divertíamos mucho, cada uno en sus cosas, casi siempre reunidos en el dormitorio de Irene que era más cómodo. A veces Irene decía:
-Fíjate este punto que se me ha ocurrido. ¿No da un dibujo de trébol?
Un rato después era yo el que le ponía ante los ojos un cuadradito de papel para que viese el mérito de algún sello de Eupen y Malmédy. Estábamos bien, y poco a poco empezábamos a no pensar. Se puede vivir sin pensar.
(Cuando Irene soñaba en alta voz yo me desvelaba en seguida. Nunca pude habituarme a esa voz  de estatua o papagayo, voz que viene de los sueños y no de la garganta. Irene decía que mis sueños consistían en grandes sacudones que a veces hacían  caer el cobertor. Nuestros dormitorios tenían el  living de por medio, pero de noche se escuchaba cualquier cosa en la casa. Nos oíamos respirar, toser, presentíamos el ademán que conduce a la llave del velador, los mutuos y frecuentes insomnios.
Aparte de eso todo estaba callado en la casa. De día eran los rumores domésticos, el roce metálico de las agujas de tejer, un crujido al pasar las hojas del álbum filatélico. La puerta de roble, creo haberlo  dicho, era maciza. En la cocina y el baño, que quedaban tocando la parte tomada nos poníamos a hablar en voz más alta o Irene cantaba canciones de cuna. En una cocina hay demasiado ruido de loza y vidrios para que otros sonidos irrumpan en ella. Muy pocas veces permitíamos allí el silencio, pero cuando tornábamos a los dormitorios y al living, entonces la casa se ponía callada y a media luz, hasta pisábamos más despacio para no molestarnos. Yo creo que era por eso que de noche, cuando Irene empezaba a soñar en alta voz, me desvelaba en seguida.)
Es casi repetir lo mismo salvo las consecuencias. De noche siento sed, y antes de acostarnos le dije a Irene que iba hasta la cocina a servirme un vaso de agua. Desde la puerta del dormitorio (ella tejía) oí ruido en la cocina; tal vez en la cocina o tal vez  en el baño porque el codo del pasillo apagaba el sonido. A Irene le llamó la atención mi brusca manera de detenerme, y vino a mi lado sin decir  palabra. Nos quedamos escuchando los ruidos, notando claramente que eran de este lado de la puerta de roble, en la cocina y el baño, o en el pasillo mismo donde empezaba el codo casi al lado nuestro.
No nos miramos siquiera. Apreté el brazo de Irene y la hice correr conmigo hasta la puerta cancel, sin volvernos hacia atrás. Los ruidos se oían más fuertes pero siempre sordos, a espaldas nuestras.
Cerré de un golpe la cancel y nos quedamos en el zaguán.
Ahora no se oía nada.
-Han tomado esta parte --dijo Irene. El tejido le colgaba de las manos y las hebras iban hasta la cancel y se perdían debajo. Cuando vio que los ovillos habían quedado del otro lado, soltó el tejido sin mirarlo.
-¿Tuviste tiempo de traer alguna cosa? -le pregunté inútilmente.
-No, nada.
Estábamos con lo puesto. Me acordé de los quince mil pesos en el armario de mi dormitorio. Ya era tarde ahora.
Como me quedaba el reloj pulsera, vi que eran las once de la noche. Rodeé con mi brazo la cintura de Irene (yo creo que ella estaba llorando) y salimos así a la calle. Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada.
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