miércoles, 27 de noviembre de 2013

Dr. CARLOS IVÁN ZÚÑIGA GUARDIA: "VIVA LA HONRADEZ"


     Hace once años tuve la oportunidad de escuchar el mejor discurso de mi vida. Lo dio el Dr. Carlos Iván Zúñiga, quien comenzó diciendo: "Si alguien piensa que se va a aburrir que se retire." Habló cincuenta y nueve minutos con cincuenta y ocho segundos demostrando que la oratoria es una y que la palabra tiene más valor cuando se barniza con el tinte de la honradez.

    Uno de los discursos que más se recuerdan sobre él es el siguiente, que me permito emplear para conmemorar aquel 27 de noviembre de 2002 en la Casa de la Cultura en Las Tablas.

Tomado del diario LA PRENSA. 29 de septiembre de 2001. (http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2001/09/29/hoy/opinion/275827.html)

Carlos Iván Zúñiga Guardia

    "La honradez como estado natural de la conciencia viene de la cuna, de los buenos hechos o de la palabra del docente con sentido de patria."
     Tengo el privilegio y la responsabilidad de escribir todos los sábados en este diario. Llevo ya más de un año de entregar a mis lectores el fruto de mis consideraciones sobre diversos temas específicos. Procuro que prevalezca la sencillez y claridad del lenguaje. Mis primeros artículos eran intimistas, especie de secretos del alma que surgían de las experiencias de mi vida. Tuve la osadía de llevar al escrutinio de otras personas mis ocurrencias, mis pesares y mis ilusiones, las frustradas o las coronadas con el éxito. Es una tendencia literaria que tiene sus simpatizantes, sus buenos adeptos, que toca las puertas de la curiosidad, que entabla un diálogo sutil entre autor y lector y lo que se dice se suele leer con una sonrisa amable. Las producciones semanales fluían con ese estilo y de pronto, a golpe de inercia o manejado por un gusanillo que yace en mi subconsciente, barrenador de mi tranquilidad, me atrapó el tema político, esa epidemia crónica del medio, del que deseo rehuir o vacunarme; protegerme de sus efectos por carecer de apetito para ese debate que consumió mi vida, y por eso lo enfrento con un desgaño o con un desencanto muy notorio.
    Hoy debo retomar los puntos del ovillo inicial y, como quien cosecha recuerdos del árbol de su vida, quiero escribir páginas y páginas sobre los anillos que conforman el tronco de mi existencia. Son los anillos de las edades, para calcularlas, y ellos encierran los inolvidables episodios que formaron mi carácter y el carácter de una generación. No entro en la consideración del abecedario aprendido en el hogar, tan solo dejo constancia de que el honor se fragua con el ejemplo de la cuna, con las manos y las voces de los padres. Es útil recordar lo ocurrido a Napoleón III, según relata Duclos. Un día fue requisado su domicilio.     El fiscal encontró la condecoración de la Legión de Honor y preguntó a su dueño: “¿dónde encontró usted esa condecoración?”. “ En mi cuna, fiscal”, fue la respuesta de El pequeño como luego conocieron a ese descendiente de la estirpe de los Napoleones. Es que el honor es patrimonio espiritual que encuentra su principal nidal en la cuna. También puede ser el penacho distintivo de quien responde exclusivamente a la alcurnia de su propia ejecutoria vital.   
    En mi época de institutor llegó al aula como profesor de Gobierno don Angel Lope Casís, así Lope, sin ser abogado, caballero a carta cabal. Hombre de andar solemne y atildado de estampa, de rostro severísimo y no muy agraciado. Otros eran sus encantos, la erudición y el buen manejo de la urbanidad, según Carreño. Sus clases eran realmente de altura universitaria. Era un crítico de las malas prácticas políticas, y minutos antes de iniciar la lección del día comentaba un hecho de interés nacional, de actualidad. Era un orientador, era un maestro. Esa metodología la tuve vigente en mis años de docencia universitaria, y en verdad mis alumnos se congregaban en torno a mi voz con interés superlativo.
   Pero mi profesor Lope Casís era un personaje fuera de serie, excepcional. Carecía de dobleces, de mimetismo. Nunca matizaba su rostro. Las palabras más tristes o las palabras más alegres o solemnes no variaban la expresión, siempre grave. Siempre serio, rígido, austero, siempre maestro.
     En el primer examen bimestral, y posteriormente en todas las pruebas, ese maestro se subió a un pedestal propio para ser ocupado por José Ingenieros, por los grandes maestros de América. El profesor Casís nos dictó las diez preguntas del examen. Dio la espalda al grupo y escribió en el tablero: “No creo en la honradez vigilada. ¡Viva la honradez!” Volvió a nosotros su mirada grande y con toda solemnidad dijo: “regreso al salón cuando termine la hora del examen”. Se fue, se iba siempre el día de cada examen, y nos dejaba solos con nuestra conciencia. En esa hora todo era silencio, podía escucharse el golpe de un limón que caía; nadie osaba volver sus ojos a los apuntes, a la “batería” escondida y mucho menos al examen desarrollado por algún compañero. El estudiante que desconocía la respuesta ponía sobre el papel, “profesor no conozco el tema, ¡Viva la honradez!”
     Unos días después de la prueba el profesor Angel Lope Casís traía en sus manos todos los exámenes. Nunca ocultó el formidable triunfo de su lección moral. A todos decía alguna palabra, a los que contestaban bien daba unas palmadas y también algo en él absolutamente inusual; regalaba una sonrisa. A quienes poníamos ¡Viva la honradez! en la respuesta desconocida, con su rostro más serio que nunca expresaba: “usted será un gran ciudadano”.
    En las clases de Gobierno, los que sabían y los que no sabían sentían que aquella era una clase de nutrición de la conciencia.
    La honradez vigilada por un extraño deja de ser honradez. En estos casos la honradez puede ser simulada y en el trasfondo del alma puede ocultarse una pata de cabra o una ganzúa. La honradez como estado natural de la conciencia viene de la cuna, de los buenos hechos o de la palabra del docente con sentido de patria.
   Recuerdo El Quijote que interpretaba Cantinflas. El gran cómico se encontraba hospitalizado y la enfermera tentadora se le acerca y le dice: al fin solos, don Quijote. Alarmado, casi al borde de la consumación del abuso, don Quijote con la sábana cubriendo su rostro le dijo: “No, no, yo no puedo ser infiel a mi Dulcinea del Toboso”. La enfermera, con febril acoso ataca y dice: “Pero, don Quijote, ella no está aquí, estamos los dos solitos, ella no se dará cuenta”. Don Quijote le apagó su calentura con tres palabras: “Pero yo sí”. Cantinflas, el Quijote maravilloso, tampoco creía en la honradez vigilada. El era el fiscal y el juez de las tentaciones.
   Don Angel Lope Casís murió ya hace algunos años. No tengo la menor duda que en el Instituto Nacional se encuentra en el olvido. En el Ministerio de Trabajo, como ministro, en la Corte Suprema de Justicia, como magistrado, a su paso encontró señorío y asiento en la probidad. Sus alumnos ya casi todos en el ocaso de su propia existencia lo recordamos con gratitud porque supo prolongar la misión de la cuna y enseñó que la honradez también se sazona en el horno espiritual de la escuela.
    En el vestíbulo del Instituto Nacional con Emerson se dice: “Los que construyen sobre ideas construyen para la eternidad”. En los tableros de las aulas de mi generación Angel Lope Casís escribió: “No creo en la honradez vigilada. ¡Viva la honradez!”
    Dos mensaje magistrales para la juventud de todos los tiempos y para la eternidad.

jueves, 24 de octubre de 2013

PRESENTACIÓN DE LA OBRA EL LÉXICO DISPONIBLE DE PANAMÁ EN EL MARCO DEL IV CONGRESO DE ACADEMIAS DE LA LENGUA EN CIUDAD DE PANAMÁ

Con Da. Vielka Urriola

Acto de inauguración (D. Víctor García de la Concha del Instituto Cervantes,
D. Felipe de Borbón, príncipe de Asturias, D:  Ricardo Martinelli, presidente
de Panamá, don José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española.

D. Enrique Iglesia, Secretario General de la Cumbre Interamericana

D: Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes

D. Sergio Ramírez Mercado, ex vicepresidente de Nicaragua y Premio Alfaguara.

D. José Manuel Blecua, director de la RAE

PREMIO A REDNADE
D. Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias

D. Ricardo Martinelli, presidente de Panamá

D. Aristides Royo, ex presidente de Panamá y académico de la lengua.


D. Humberto López Morales, Secretario General de la Asociación de Academias de la Lengua,





Mi hermana, Gisela. 

Doña Lucy Molinar, Ministra de Educación y D. Ernesto Domínguez
Director Regional de Educación de Los Santos.


Coral Poética del Colegio Manuel María Tejada Roca.

Mesa principal.  O sea, ahí estoy yo.

D. José Chen Barría Vicerrector Administrativo de la Universidad de Panamá.



Final del acto.

viernes, 11 de octubre de 2013

EL ETANOL EN PANAMÁ

Amigos, por considerarlo muy importante, comparto este artículo con ustedes. El mismo apareció en La Estrella / Opinión / 8 de octubre de 2013
 

Dr. Eduardo Flores Castro
Catedrático de Física de la Universidad de Panamá
 
El etanol es un compuesto químico obtenido a partir de la fermentación de los azúcares y su posterior deshidratación, que puede utilizarse como combustible o para producir bebidas alcohólicas.
 
Una hectárea sembrada de caña produce en Costa Rica, entre 5 000 litros y 6 000 litros de etanol al año.  En vista que el consumo anual de gasolina en Panamá es del orden de 1 150 millones de litros, si deseáramos añadir 5 % de etanol a la gasolina (Gasolina E5), se requerirían 58 millones de litros de etanol por año.  Si consideramos que nuestro rendimiento por hectárea estará en el límite superior de Costa Rica, necesitaríamos sembrar 97 km2 (9 700 hectáreas) de caña para abastecer todo el país.
 
Panamá posee aproximadamente 320 km2 de siembra de caña. Por lo que requerimos utilizar el 30 % de estas cosechas para producir el etanol u ocupar 97 km2 adicionales de tierra.
 
Características positivas
La producción nacional de etanol generará nuevos puestos de trabajo.  Sin embargo, hay que decir que estos trabajadores tienen salarios extremadamente bajos y a la mayoría no se les paga las cuotas del Seguro Social.  Por lo que propongo que a partir de la fecha se les pague su seguridad social a los trabajadores de la caña.
 
Un análisis del ciclo de vida del etanol, muestra que la emisión de CO2 es parcialmente compensada por el que fija la caña durante su crecimiento. En Panamá, esto representará unas 50 000 toneladas menos de CO2 al año.  Esto será cierto, siempre y cuando se elimine la mala práctica de quemar la caña para su cosecha.
 
La creación de una industria nacional de bioetanol reducirá en 5 % nuestra dependencia energética.  Sin embrago, si consideramos el combustible fósil que se utiliza durante la siembra, la producción y el transporte del etanol, el ahorro real es de 1,2 %. Por otro lado, esto pierde significado, si se hace lo que el presidente sugirió: sí fuese necesario se podría traer etanol del extranjero.  Si vamos a traer etanol de afuera, mejor nos quedamos con la gasolina.
 
Recomendaciones
Si para producir gasolina, se tienen que hacer millonarias exploraciones, perforar los pozos, refinar el petróleo para obtener la gasolina y finalmente nuestro país la importa; ¿por qué el litro de etanol esté más caro que el litro de gasolina? El uso del etanol no debió implicar ni un centavo de aumento en el precio del combustible.  El etanol en Brasil se vende a 28 % que el panameño y en Estados Unidos, a pesar de ser de maíz, se comercializa al 68 % del nuestro.
 
No es posible que una sola empresa sea que produzca el etanol.  Esto representa un monopolio que crea inconvenientes para los consumidores y el país. Se debió garantizar primero la competencia en la producción del etanol, antes de poner en práctica la medida; o en última instancia ser el estado el dueño de la producción.
 
En algunos países, la producción de etanol, ha sido el responsable de deforestaciones y del aumento del precio de los alimentos, al suplantar selvas y terrenos que antes se utilizaban para producir alimentos. Por lo que urge que el MIDA elaborare un programa de uso del suelo para la siembra de caña para etanol.
 
Debido a que el etanol se evapora a 78,4 ºC, la adición de etanol a la gasolina, podría hacer que la mezcla se evapore con mayor facilidad, generando pérdida de combustible.  Además, esto podría hacer que aumente la evaporación de sustancias que contiene la gasolina. Esto se puede evitar añadiendo un aditivo para reducir la presión de vapor de la mezcla gasolina-etanol.
 
La gasolina con 5 % de etanol no soporta más de 0,25 % de agua. A partir de este porcentaje de agua la mezcla se divide en dos fases, lo que puede causar fallos en el vehículo y pueden producir fenómenos de corrosión.  Para evitar esto, se debe tener un sistema eficiente de sellado de los tanque de combustible en las estaciones y de los autos.
 
La gasolina con 5 % de etanol contiene 1,7 % más de oxígeno, por lo que a los automóviles no computarizados, podrían requerir ajustes de los motores, ya que requerirán menos aire para la combustión.
 
Por ser el etanol un limpiador, puede arrastrar sedimentos presentes en el sistema. Debido a esto, se recomienda cambiar los filtros de combustible después de dos llenadas del tanque, al inicio que empieza a utilizar la nueva mezcla.  Además, se debe hacer una minuciosa limpieza de los tanques de combustible de las estaciones de gasolina.
 
Hizo falta más educación a la población, sobre todo si la ley está aprobada desde el 2011. Para facilitar su aceptación, se debió hacer un plan piloto con los autos del estado, monitoreados por los profesionales de la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica.
 

martes, 24 de septiembre de 2013

BIOGRAFÍA DE ATENÓGENES CÉSPEDES

   Nace este poeta en ciudad de Las Tablas el día 19 de febrero de 1938.  Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Presidente Porras y los de premedia en la Escuela Secundaria de Las Tablas (hoy Colegio Manuel María Tejada Roca).  Luego viaja a la ciudad de Panamá para continuar estudios de bachillerato.

    Adquirió popularidad por su poema  Soy santeño (poema que escribió a los 15 años cuando cursaba el cuarto año en el Instituto Nacional de Panamá) en el cual define la esencia e identidad del auténtico hombre santeño:

"Yo soy santeño: de la fértil tierra
donde murmura -cantarina- el agua,
donde yergue su cumbre el Canajagua
cual soberbio monarca de la sierra."

     A este poema, a pesar de que  data de la década de 1950, solo le faltan los cisnes y las princesas de Darío para catalogarlo de modernista, pues es fácil advertir la rítmica musicalidad lograda mediante la distribución de los acentos.

      Otros poemas suyos son: Noche de tamborito, Sí, Meditación y El Chinito.

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