sábado, 10 de agosto de 2013

RECORRIENDO LOS SENDEROS DE ORFHANUS, NOVELA DE ERÁCLIDES AMAYA

   En medio de las celebraciones de las pasadas fiestas de Santa Librada en las Tablas, fui objeto de un sorprendente regalo: Eráclides Amaya me obsequia su novela Orphanus (los huérfanos).
    La novela capta la atención del lector desde la portada, la mirada entristecida de dos niñas en medio de la pobreza, embruja al lector probable quien se ve impelido a descubrir los secretos de las congojas que evidencian los ojos de las niñas. Querido lector, no estoy obsequiando un elogio.  Ya diez personas me han pedido la obra para leerla…
    La novela de Amaya es introducida por el reconocido sociólogo orejano Milciades Pinzón Rodríguez, quien en sus sabias apreciaciones vislumbra una metáfora en el texto: más allá de la orfandad de los niños Algandona (que así se llaman los personajes principales del relato), la novela de Amaya recoge en sus páginas la orfandad del hombre desde que tuvo que salir del paraíso, un éxodo eterno del que no hay forma de escapar que se reinicia en cada generación, en cada ser humano,  produciendo un círculo vicioso.  Pinzón, afirma: “Hay en toda la trama novelesca algunos elementos estructurales que no han de pasar desapercibidos para quienes estudian la zona con ojos críticos, para aquellos que no se dejan hechizar por la fortaleza de una cultura tradicional en la que predominan fiestas, trabajo, rezos y hedonismo. Por ello, no ha de esperar el lector una visión romántica de la tierra de Belisario y Rufina, esa sobre la que a diario se pregona en los medios de comunicación que es la cuna del folclor, como si el mismo pudiera ser exclusivo y paradigmático de un grupo humano. Al contrario, Orphanus, es una mirada que pinta con vívidos colores el universo social que el turismo, ávido de exotismos y de fotografías, apenas logra percibir. El pedasíeño arma una trama literaria de hombres, cerros, bosques y angustias existenciales.” (PINZÓN, en AMAYA, 2013, pág. 4).
    Desde una óptica sociológica, el lector tiene la oportunidad de tener en sus manos  un texto interesante, documentado, de verosimilitud incuestionable, que  le permitirá conocer la esencia del hombre santeño en particular y del hombre latinoamericano en general, quien padece la cruda metáfora del burro que muere de hambre mientras que transporta en sus lomos la alfalfa que alimentará a otros.
    Existe otra perspectiva interesante, la sociológica en la cual, las confesiones de los personajes dan claros indicios de los intrincados meandros por los que navega el alma humana en su incesante peregrinar.
    Sin embargo, para los amantes de la literatura como tal, no podía faltar –y no falta en Orphanus– un nutrido y suculento manjar literario.  George Steiner con sabia precisión académica afirmó alguna vez que: “la crítica literaria es un pacto de amor entre el crítico y la obra criticada.”  No tenga ninguna duda el lector de que, al tener la oportunidad de estar frente a esta obra, se encontrará con un amor a primera vista, pues el texto desde la lobreguez de su principio: “¡Qué negras y oscuras se tornan las noches cuando el ser humano tiene el presentimiento de que algo malo está por ocurrir! (AMAYA, 2013. Pág. 7) hasta el escarmentado y desengañador final “Vaya usted con Dios… faltando a la ley, qué castigo puedo imponerle yo, que sea peor que las penalidades que usted y los suyos han soportado todo este tiempo…” (AMAYA, 2013., pág. 102.)  elabora una trama lineal, continua embrujadora, donde el ser humano lector-escritor goza de la universalidad en medio de las limitaciones de lo cotidiano y de lo folclórico.
    En la obra, el lector podrá encontrarse con un sinnúmero de elementos interesantes, la abnegación de la madre que sacrifica su vida para sacar adelante a cuatro hijos huérfanos; la muerte de un padre virtuoso que muere a los treinta y tres años (edad en la que muere Cristo); el odio de la familia de Augustito Algandona (nombre del ahogado), que se refleja de manera viciosa y degrada en contra de su viuda y de sus hijos; el tesón de los hijos por salir adelante, son tan solo elementos motivadores de reflexiones profundas.
Eráclides Amaya
    En la novela de Amaya, no se percibe el odio clásico de Montescos y Capuletos; pues aquí la familia de la Julieta no aparece; mientras que la falta de sentimientos de los sobrevivientes del Romeo abofetea con la inmundicia materializada en acciones verosímiles, la conciencia de un lector que es atrapado por el texto, convirtiéndolo en cómplice de la pugna más significativa del folclor universal: la lucha del bien contra el mal.

    Seguro estoy de que el lector de Orphanus  no se sentirá defraudado, independiente de la postura que adopte; a lo sumo se convertirá en un testigo o tal vez cómplice de acciones frecuentes que en el relato de Amaya retratan la vida de los hijos del  difunto Augustito Algandona y que, en la realidad, recrea de manera mágica los sufrimientos de todos los que no hemos sido apresados como personajes en sus páginas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Powered By Blogger